Gobernanza, sucesión y profesionalización sin romper los lazos familiares. Un espacio para separar lo que es familia de lo que es empresa — y hacer que ambas prosperen.
Reglas claras para convivencia, ingreso, salida y sucesión dentro de la empresa.
Consejo de familia, directorio y gerencia. Roles que no se mezclan.
Espacio facilitado para hablar de temas que se evitan hace años.
Hoja de ruta de 3 a 7 años para el traspaso ordenado.
Procesos y métricas que no dependen del apellido.
Separar patrimonio familiar y empresarial. Reglas de retiro y reinversión.
Dibujamos quién es quién, qué rol cumple cada uno y dónde están las fricciones. Honestidad guiada por un coach.
Redactamos el protocolo familiar. Definimos consejo de familia, directorio, gerencia, políticas de empleo e inversión.
Hoja de ruta, hitos, fechas, comunicación al equipo. Quién hace qué y cuándo.
Cierre de acuerdos, asignación de responsables y plan de los próximos 90 días.
Sesiones de acompañamiento para implementar y ajustar lo acordado.
Estuvimos 8 años evitando hablar de la sucesión. En 12 semanas firmamos un protocolo que nos dejó a los tres hermanos tranquilos y a mi viejo orgulloso.
Fundador/a, cónyuge si participa del negocio, hijos/as involucrados y sucesores potenciales. Idealmente 3 a 8 personas de la familia.
Justamente ahí rinde más. El coach actúa como facilitador neutral. Si el conflicto es legal, trabajamos en paralelo con abogados y contadores de confianza.
Los 3 talleres presenciales son en Buenos Aires. También viajamos a tu ciudad si sos un grupo grande. El coaching de acompañamiento es online.
Pago por familia, no por persona. En la entrevista inicial pasamos valores exactos.
Conversamos con la familia para ver si el taller es el espacio adecuado.
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