Ninguna herramienta de IA te va a sacar la empresa de la cabeza.
La IA multiplica lo que ya está definido. Si el criterio vive en tu cabeza y no en un proceso, automatizás el cuello de botella más rápido y sigue dependiendo de vos.
Tenés producto, tenés mercado, tenés equipo y la empresa factura.
Pero el sistema que la hace funcionar no está en ningún proceso. Está en tu cabeza.
Vos recordás quién quedó en llamar. Vos insistís con el presupuesto que nadie contestó. Vos destrabás lo que se frenó. Vos decidís lo que ya decidiste catorce veces.
Eso funciona. Durante un tiempo funciona muy bien.
El problema es que no escala, no se delega y no se puede vender. Y tiene un costo que no aparece en ningún balance: aparece en tu agenda y en las oportunidades que nadie volvió a tocar.
Volvés de diez días afuera y lo primero que hacés es destrabar cosas.
Sabés que hay oportunidades abiertas hace meses, pero no podés decir cuántas ni cuánto valen.
Delegaste algo y terminaste revisándolo igual.
Probaste IA, agentes o automatizaciones y todavía no podés decir qué número del negocio cambió.
La brecha entre lo que tu empresa podría crecer y lo que efectivamente crece. En la sala calculamos la tuya con tus números.
Gráfico ilustrativo. Tu número se calcula en el Bloque 1 con tus datos de los últimos 12 meses.
Presupuestos que nadie mandó porque no sabían con qué descuento.
Un reclamo que escaló porque nadie quiso hacerse cargo.
Clientes que preguntaron y nadie volvió a llamar.
Decisiones que esperaron a que volvieras de vacaciones.
Traés tus números. Salís con los tuyos, no con un ejemplo.
Ponemos número a lo que tu empresa pierde hoy por depender de vos. Es un cálculo, no una sensación. Incluye cuánto de tu semana es trabajo que un sistema ya podría estar haciendo.
Una conversación mano a mano, cara a cara, donde Mario nos comparte cómo construir algo que funcione sin que vos estés adentro todo el tiempo.
Dónde está tu cuello real, medido. No donde te parece que está. Y entender en cuál de los 5 la automatización mueve el número de verdad, y por qué en los otros cuatro no.
Salís con tres decisiones escritas para tomar una acción la semana siguiente. Escritas por vos, firmadas por vos.
Desayuno, coffee break y almuerzo en comunidad incluidos.
Viene a contarte cómo vivió esa tensión apostando antes que otros, equivocándose y transformando modelos de negocio con la información incompleta que había en el momento.
Conversación mano a mano. Después, preguntas abiertas de la sala.
Claude, agentes, tableros, automatizaciones, un CRM que alguien del equipo está armando. La mayoría de los dueños que van a estar en esta sala ya tienen algo andando.
Ninguno necesita más entusiasmo tecnológico. Lo que falta es criterio: cuatro decisiones que hoy se toman por intuición y cuestan plata.
Apostar antes que el resto del rubro, con la información incompleta que hay hoy. A veces es la única ventaja disponible.
Dejar que madure y pagar menos por lo mismo el año que viene. Esperar también es una decisión, y hay que saber cuándo tomarla.
Cortar la prueba que no va a ningún lado, aunque ya le pusiste seis meses y le tenés cariño. Es la más difícil de las cuatro.
Convertir lo que funcionó en una ventaja competitiva sostenible. Acá es donde casi nadie llega, y es el único lugar donde la tecnología paga.
La IA no arregla un sistema que no existe. Si las decisiones siguen pasando todas por vos, automatizar solo te dará los mismos cuellos, más rápido.
Mover cada una un 10% no da 50% más de utilidad. Da 61%. En el Bloque 3 lo hacés con tus números reales: encontrar cuál de las cinco está frenando a las otras cuatro.
No son proyectos aspiracionales ni startups en etapa de idea. Son dueños, socios y accionistas de empresas en marcha que deciden todos los días sobre ventas, rentabilidad, caja, equipos e inversiones. Muchas son empresas familiares atravesando crecimiento, profesionalización y sucesión.
Cadenas, bazar, importación y distribución de consumo.
Producción, distribución mayorista y maquinaria vial.
Obra, automotriz y servicios petroleros.
Farmacia, formación y servicios profesionales.
Cuánto crecimiento pierde tu empresa por depender de vos, calculado con tu facturación de los últimos doce meses. No una sensación: una cuenta que podés repetir el lunes.
Las oportunidades que abriste y nadie volvió a contestar, con el valor que tenían.
Las decisiones que esperaron a que estuvieras disponible, y cuánto esperaron.
La brecha entre lo que la empresa podría crecer y lo que efectivamente crece.
Tus cinco variables medidas y ordenadas, con tus datos. Dónde está el cuello real de tu empresa, no dónde te parece que está.
Prospectos, conversión, transacciones, ticket y margen, cada uno con tu número al lado.
Cuál de las cinco está frenando a las otras cuatro.
Qué le pasa a tu utilidad si movés esa sola un diez por ciento.
No un plan de veinte páginas. Tres decisiones en papel, con fecha, para ejecutar la semana siguiente. Escritas por vos y firmadas por vos.
Una decisión sobre qué dejás de aprobar vos, y quién la aprueba desde ahora.
Una sobre el camino que salió más flojo en el mapa.
Una sobre el número que vas a empezar a mirar todas las semanas.
Si alguna es tecnológica: qué automatizás primero, y qué prueba cortás hoy.
Dueños de rubros distintos descubriendo que tienen el mismo problema. Es lo que más valoran los que vinieron, y es lo único de la jornada que no se puede grabar.
Alguien cuenta cómo salió de algo y otro toma nota. Eso pasa todas las veces.
Conversaciones que arrancan en el almuerzo y siguen por meses.
Contactos de dueños que no compiten con vos y están en la misma etapa.
Si te reconocés en tres de estas seis, la jornada es para vos.
Dueño, socio o accionista de una empresa que ya factura y ya tiene equipo. Entre 25 y 250 personas dependen de tus decisiones.
La operación se frena cuando vos no estás. Las vacaciones son con el teléfono prendido y las decisiones esperan a que vuelvas.
Ya probaste con IA, CRM, tableros o un agente. Tenés herramientas; te falta el criterio para saber cuál adelantar, cuál esperar y cuál abandonar.
Tu empresa creció más rápido que su estructura. Facturás como grande y decidís como chico: todo sigue pasando por vos.
Muchos dirigen una empresa familiar en transición: profesionalizar, delegar o preparar la sucesión sin perder el control.
Estás dispuesto a mirar tus propios números, aunque incomoden. Venís a decidir, no a escuchar.
Preferimos decirlo antes.
El que está arrancando y todavía no tiene equipo. Todavía no hay sistema que arreglar.
El que busca una charla motivacional. Acá se hacen cuentas.
El que quiere que le resuelvan la empresa sin cambiar nada de cómo la dirige.
El que manda a alguien en su lugar. El ejercicio trabaja sobre decisiones que solo toma el dueño.
Desde 2020 participo en los programas de ActionCOACH. Como pyme fuimos creciendo y los coaches nos acompañaron siempre. Las Jornadas de Planificación me hacen sentir parte de una comunidad. Te saca de la soledad.
DECISIVA es la palabra que resume mi participación. Cuando mi emprendimiento se convirtió en empresa, no tenía formación en gestión. Todas las herramientas que aprendí me permitieron manejar el crecimiento. Sin ActionCOACH no hubiese escalado como lo hice.
Teníamos volumen pero no estructura. Con ActionCOACH ordenamos el directorio, definimos roles claros y montamos un centro de distribución centralizado que multiplicó nuestra capacidad sin sumar caos. En dos años pasamos de sobrevivir al crecimiento a liderarlo.
MBA y Licenciado en Organización de Empresas. Más de treinta años dirigiendo empresas en cargos de dirección en multinacionales de retail y del sector editorial. Acompaño a dueños de PyME hace casi una década aplicando la metodología ActionCOACH.
Veo lo mismo todas las semanas: dueños de empresas con negocios sólidos, probando de todo, incluso IA, pero sin metodología. Esta jornada nació de ahí: de descubrir que el problema central es poder aplicar un método que funcione, no la tecnología.
— Fernando Freire, Certified Business Coach · ActionCOACH
ActionCOACH es la firma número uno de coaching de negocios del mundo. Más de tres décadas aplicando una metodología probada con dueños de empresas en más de 80 países, para que la empresa crezca en ventas, rentabilidad y equipo, y deje de depender de su dueño.
Garantía de resultados: si al terminar el Bloque 1 sentís que la jornada no es para vos, te devolvemos el 100% sin preguntas.
Take Action. Get Results.
Un taller. Trabajás sobre tu propia empresa las 6 horas. Traé tus números de los últimos 12 meses; con eso alcanza.
Facturación mensual del último año, cantidad de clientes, ticket promedio y, si lo tenés, cuántas oportunidades abriste y cuántas cerraste. Si no tenés todo, venís igual: parte del ejercicio es ver qué te falta medir.
No, y por eso funciona. No hay demos ni introducción a las herramientas: la mayoría de los que van a estar ya tienen algo andando. La IA aparece donde tiene que aparecer, que es en la decisión — qué automatizar, qué esperar, qué cortar — y eso solo se puede decidir con los números del Bloque 1 y 2 sobre la mesa.
No conviene. El ejercicio trabaja sobre decisiones que solo toma el dueño. Si no podés ir vos, mejor esperá la próxima jornada.
Sí, y te lo decimos antes: al cierre te vamos a mostrar cómo se sigue. No hay venta de servicios de consultoría en la sala.
En 2027. Es una jornada por trimestre y esta es la última del año.
No. El material que se trabaja son tus números.
¿Dudas? Escribinos por WhatsApp.
Y qué tres cosas hacer al respecto. Una de ellas, probablemente, sea tecnológica.
Quiero mi lugar